Hace poco, junto con Roberto, dimos una masterclass que se llamaba Mente Ágil en la era de la inteligencia artificial.
La idea era conversar sobre algo que los dos usamos muchísimo en nuestro trabajo: leer, comprender, recordar información y mantener la mente activa.
Roberto, por su profesión como abogado, tiene que leer constantemente. Yo también lo hago muchísimo por mi trabajo, ya sea para preparar una capacitación, investigar un tema, desarrollar contenido o simplemente seguir aprendiendo.
Dentro de esa masterclass compartimos varias herramientas, pero hoy quiero dejarles una muy sencilla para trabajar la memoria.
Se llama VIP: Visualización de Imagen Pintoresca.
La idea es bastante simple: cuando quieran recordar un nombre, un concepto o algún dato, conviértanlo mentalmente en una imagen llamativa, exagerada, divertida o incluso absurda.
Mientras más pintoresca sea la imagen, mejor.
Por ejemplo, durante la masterclass la mayoría de las personas ya me conocían a mí, pero no necesariamente conocían a Roberto.
Entonces usamos su nombre para hacer el ejercicio.
Roberto Concha.
Para recordar “Roberto”, lo transformamos mentalmente en un robot.
Para recordar “Concha”, pensamos en una concha de mar.
La imagen podía ser, por ejemplo, un robot gigante saliendo de una concha en medio del océano, moviéndose, haciendo ruido, con colores exagerados y una escena casi imposible de olvidar.
Suena absurdo.
Precisamente esa es la idea.
Nuestro cerebro tiende a recordar mejor aquello que puede visualizar, especialmente cuando la imagen es diferente, exagerada o genera alguna emoción.
No se trata simplemente de repetir “Roberto Concha, Roberto Concha, Roberto Concha”.
Se trata de crear una escena.
Robot + concha = Roberto Concha.
Mientras más detalles le agreguen, mejor: tamaño, colores, movimiento, sonidos, incluso olores o sensaciones.
Esta misma técnica pueden aplicarla para recordar el nombre de una persona, el autor de un libro, una palabra nueva, una idea importante o cualquier información que quieran fijar mejor en su memoria.
Lo interesante es que, además de trabajar la memoria, obliga al cerebro a ser creativo.
En una época en la que tenemos una herramienta que puede recordarnos prácticamente todo, también vale la pena seguir entrenando nuestra propia capacidad de asociar, imaginar y recordar.
La próxima vez que tengan algo que memorizar, no intenten solamente repetirlo.
Conviértanlo en una imagen.
Y háganla lo más pintoresca posible.