Seamos sinceros: no todos los días tenemos ganas de arreglarnos.
Hay mañanas en las que las mujeres pensamos: “qué pereza maquillarme”. Y también días en los que muchos hombres piensan: “qué pereza afeitarme o arreglarme la barba”. O simplemente: “hoy no quiero pensar qué ponerme”.
Y está bien.
La imagen profesional no se trata de perfección, sino de intención.
Hace un tiempo, conversando con Mariam, una colega consultora de imagen de México, volvió a mi mente una regla que me parece buenísima: la regla de los dos tercios, concepto que ella compartía a partir de las enseñanzas de la maestra Ceci Chalita.
¿En qué consiste?
Muy simple: de tres elementos importantes de tu imagen, por lo menos dos deberían estar impecables.
¿Cuáles son esos tres?
- Rostro (y en el caso de las mujeres, maquillaje💄).
- Cabello o peinado 💇🏻♀️.
- Outfit 👕.
Entonces, si un día no tienes ganas de maquillarte o arreglar demasiado tu rostro, asegúrate de estar muy bien peinada o peinado y de usar un outfit que se vea cuidado.
Si no quieres producirte mucho con la ropa, perfecto. Pero entonces que tu rostro y tu cabello reflejen orden y presencia.
Y si el peinado hoy definitivamente no fluyó por lo menos cuida tu apariencia personal y tu outfit.
En las mujeres, esto puede verse en un maquillaje sencillo pero prolijo. En los hombres, en una barba cuidada, una piel limpia y una apariencia ordenada.
¿Por qué funciona tanto esta regla?
Porque la percepción no depende de una sola cosa. La imagen se construye en conjunto. Y muchas veces, pequeños ajustes generan una diferencia enorme en cómo te ves y también en cómo te sientes.
Además, esta regla tiene algo que me encanta: es práctica y realista.
No te exige estar impecable todos los días. Solo te recuerda que incluso en los días de cansancio o pereza hay detalles que siguen comunicando presencia, cuidado y coherencia.
Eso hace una gran diferencia.
Verte bien no siempre significa verte demasiado producido.
A veces, simplemente significa verte intencional.