Los expertos en marca personal y marketing hablan mucho de la diferenciación. De encontrar eso que te haga distinto, de salir de lo común, de no hacer lo que todo el mundo hace. Y sí, estoy totalmente de acuerdo.
En todos los nichos puedes encontrar algo: no solo en qué especializarte, sino en cómo ponerle tu propio estilo, tu propia luz.
Por ejemplo, yo soy creadora del programa Power Business Woman. Y sí, pueden existir muchos programas de empoderamiento femenino. Entonces la pregunta no es si hay más opciones, sino: ¿qué tiene el mío que no tengan los demás? Y no desde la comparación ni desde quién es mejor, sino desde la esencia.
En mi caso, es un camino construido desde mi propia trayectoria. Integra herramientas, invitados nacionales e internacionales, y recursos de autoconocimiento como el eneagrama y el coaching. Pero este artículo no es para hablar de Power Business Woman.
Es para ir un paso más allá.
Porque, para mí, la diferenciación no se queda en la estrategia.
Dos profesionales pueden hacer exactamente lo mismo. Tener el mismo servicio, la misma oferta, incluso la misma formación. Pero el que le pone alma, el que le pone alegría, el que trabaja con convicción, el que no solo busca generar ingresos sino que se mueve desde un propósito claro ese se nota.
Y se siente.
Como dice mi amigo Raúl Gamboa: “cuando eres uno más, terminas siendo uno menos”. Y ahí está el punto.
Acompaño a muchos emprendedores y empresarios, y una de las frases que más escucho es: “todo el mundo hace lo mismo, ¿cómo me diferencio?”. Y sí, existen técnicas: crear tu propio método, integrar habilidades, combinar lo que sabes hacer.
Por ejemplo, una colega combina imagen con finanzas. Y ahí ya hay una propuesta distinta. Y así como ese caso, hay muchísimas posibilidades.
Porque nadie es como tú.
Nadie tiene exactamente tus talentos, tus habilidades, tu forma de ver el mundo. Nadie tiene tu historia. Y, sobre todo, nadie tiene tu experiencia de vida.
Ese es tu verdadero superpoder.
En mi negocio hubo un antes y un después cuando empecé a ponerle alma. Cuando descubrí mi propósito. Cuando entendí que no se trataba solo de hacer, sino de sentir lo que estaba construyendo.
Mi lema, por ejemplo, es crecer haciendo crecer. Cada quien puede encontrar el suyo.
Pero si realmente quieres diferenciarte, si quieres conectar, si quieres que tu proyecto vea la luz y avance, entendiendo que es un proceso y no algo de la noche a la mañana.
Sí, crea.
Sí, actualízate.
Sí, invierte en ti.
Pero no te quedes solo en el método ni en la estrategia.
Ponle alma.
Y, sobre todo, disfrútalo💜.