Hay conversaciones que te recuerdan por qué haces lo que haces. Este episodio con Lula fue una de ellas. Y sí, tenía que convertirse en un artículo.

Cuando hablamos de evolución, muchas personas creen que algún día llegará ese momento mágico en el que “todo estará resuelto”. Pero lo que conversamos —y lo que reafirmé escuchando a Lula— es que no somos versiones finales, ni tenemos que serlo. Estamos en constante actualización, y eso no es una debilidad: es nuestra mayor fortaleza.

Lula lo explicó con una metáfora que me atravesó:
somos como la Sagrada Familia, una obra majestuosa, profunda y aún en construcción. Incompleta, sí… pero inolvidable.
Así estamos nosotros: llenos de recovecos que guardan aprendizajes, capas de historia que nos moldean, y nuevos trazos que se agregan con cada experiencia, cada persona, cada visión de mundo.

Ser “incompletos” no significa estar rotos.
Significa estar en proceso.
Y qué regalo es darnos permiso para disfrutar ese proceso.

También profundizamos en cómo reescribimos nuestro propio “código”: las creencias heredadas, los mandatos, los hábitos que alguien más escribió en nosotros… y cómo llega un momento en que toca preguntarnos: ¿esto aún me sirve para la vida que quiero construir?
Esa pregunta, tan simple y tan incómoda, puede cambiarlo todo.

Escucha el episodio completo en el siguiente enlace:

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